Cuatro escuelas del budismo tibetanoEn el budismo tibetano surgen diversas escuelas y enfoques doctrinales. Actualmente hay cuatro escuelas principales, y recientemente, la practica de la religión Bön ha sido integrada por el lamaismo como parte del legado del budismo del Tibet. En el siglo VIII surge la escuela Nyingma o "de los Nyingmapas", también llamada "de los gorras negras". Fundada en el S. VIII a partir del legado de los primeros introductores del budismo en el Tíbet. El maestro indio Padmasambhava fue el primero que según la tradición tibetana sometió a las deidades de la naturaleza del Tíbet y otras fuerzas, haciendo al budismo religión oficial.
En el siglo IX apareció la tradición Kagyu (tradición oral) también conocida como gorros rojos. Fundada en el S. XI por el traductor Marpa (1012-1098) y por el santo y poeta tibetano Milarepa (1040-1123), a partir de las enseñanzas esotéricas y contemplativas derivadas de los mahasidas indios Tilopa y Naropa.
En el siglo XI surgió la escuela Sakya (denominada así por su monasterio de origen) fundada por Konchok Gyalpo. Sus principales maestros descienden de los primeros discípulos de los maestros indios Padmasambava y Shantarakshita y procedían de una familia de las clases dirigentes, los Khön, de la región meridional de Tsang.
En el siglo XIV y a raíz de la reforma espiritual de Lama Tsongkhapa —considerado una emanación del Buda de la Sabiduría, nació la orden de los Geluk-pa, llamados los gorros amarillos. Tsong Khapa (1357-1415) fue un renovador de las enseñanzas del gran maestro bengalí del S. XI, Atisha. Tsong Khapa hizo todos los esfuerzos posibles para aglutinar un enfoque más ortodoxo y agrupador de las enseñanzas del Tibet.
En una geografía dificil en donde los monasterios a veces estaban muy separados y a menudo con escaso contacto frecuente, la escuela Gelup supuso historicamente la centralidad oficial del lamaismo tibetano y de ella parten los esfuerzos y el caracter reformador, mientras que las otras escuelas se han especializado en retener y administrar su propio legado de enseñanzas.
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